La Celestina
Fernando de Rojas
Calisto es un joven de clase alta bastante avispado. En una huerta alejada de su ciudad, conoce a una bella dama llamada Melibea y se ha enamorado perdidamente de ella. Más tarde vuelve a encontrársela en la ciudad cerca de la iglesia y es allí donde le cuenta sus sentimientos, pero ella no le corresponde. Cuando Calisto vuelve a casa le cuenta a su criado Sempronio el amor que siente por Melibea y su frustración al no ser correspondido. Éste le anima a utilizar los servicios de la vieja Celestina, que actúe como intermediaria entre Calisto y Melibea. Celestina entra en la casa de Melibea e intercede a favor de Calisto, consigue su propósito y ellos comienzan a verse en secreto.
Sempronio y otro de los criados de Calisto llamado Parmeno, se ponen de acuerdo con Celestina para explotar al máximo la pasión de Calisto que habia ofrecido una cadena de oro a Celestina si conseguía su propósito. Los criados reclaman su parte a la vieja pero esta se niega y la matan, más tarde son apresados y muertos.
Calisto visita a Melibea en su casa trepando hasta su jardín con una escalera de cuerda, estando en el se produce una pelea callejera, Calisto cree que están involucrados en ella sus nuevos criados, y cuando pretende bajar a ayudarlos cae de la escalera y se mata. Melibea al verlo sube a la torre y se tira y muere.
El primer título que le dieron a esta novela fue La Comedía de Calisto y Melibea, esto ocurría en 1499. Años más tarde, en 1502 se la volvió a titular como La Tragicomedia de Calisto y Melibea. Constituye una de las bases sobre las que se cimentó el nacimiento de la novela y del teatro. Es una obra que está en la transición entre la Edad Medía y el Renacimiento, fué escrita durante el reinado de los Reyes Católicos.
La trama es muy interesante, cuenta con muy pocos personajes, muy bien definidos, con mucha fuerza, y cada uno de ellos nos muestra sus más íntimas pasiones y sus más escondidos pecados.
El personaje de Celestina ya había aparecido antes en la literatura española, tiene su precursora en la Trotaconventos, personaje que también ejerce de alcahueta en la obra del Arcipreste de Hita, cuyo título es EL libro del Buen Amor.
La obra es bastante cruda tanto por sus expresiones como por el lenguaje que utiliza, sin embargo hay que considerarla como una obra didáctica. Intenta que las muchachas de la época estuvieran al cuidado de las alcahuetas y a los muchachos hacerles ver sobre los inconvenientes que conllevan las locuras del amor juvenil.