Esta novela es un canto a la esperanza y a la tenacidad. El esfuerzo y la superación están presentes en cada diálogo.
La novela es entrañable, tierna y muy didáctica.
Ha sido llevada al cine en dos ocasiones, la primera en 1958, el papel de Santiago está interpretado en este caso por Spencer Tracy. Ganó un Oscar a la mejor banda sonora.
En 1989, fueron Anthony Quinn y su hijo quienes dieron vida a Santiago y Manolin.
Ambas fueron un éxito.